jueves, 30 de diciembre de 2010

De invierno

Porque no quedan ganas
ni celo
porque para cuando tengas un rato,
te espero
entre un oleaje de
sábanas, que enero
parece negarse a mojar;
entre las palabras que no acabó 
tu boca de sal y hielo;
entre la vida de 
estos versos, que no tienen alma
al igual que yo.

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